Islas Malvinas: “Máster de Emociones”
El título sintetiza lo movilizador que puede ser volver a un lugar que tantas marcas nos dejó. Éste “Máster de emociones” tuvo lugar en las Islas Malvinas. Hasta allí viajó por cuarta vez Rugby Sin Fronteras para vivir junto a los isleños una nueva experiencia conciliadora con la ovalada como compañera: “fue una experiencia que trascendió lo turístico, lo histórico, lo grupal. Fue un baldazo de vida que sólo se puede vivir al lado de un loco como Bautista, en un entorno agresivo en lo climático, y a la vez tan tierno como una buena estufa frente al `Ross Road´ (Puerto Argentino) junto a los isleños, con los cuales me di un abrazo de hermano en la desgracia que fue la guerra hace 30 años”, expresó Alejandro Diego, veterano de guerra y uno de los integrantes de la delegación que viajó al archipiélago.
En una vieja cancha cercana a Puerto Argentino, varios caños de PVC sirvieron para marcar las haches que hicieron de “arco”. “No pude agarrar la pelota en todo el partido. Dije que prefería ir al arco, pero Bautista dijo que se juega sin arquero”, contó Alejandro y continuó, “cuando supieron que no sabía nada de rugby se me acercaron y tuve estrellas del deporte enseñándome, un lujo, y parece que algo aprendí porque hice ¡dos tries en Malvinas!. No me lo voy a olvidar nunca. Y le agradezco a todo el grupo por su amistad”.
Esa cancha, donde hacía 20 años que no se jugaba al rugby, sirvió de alguna manera como camino para llevar el mensaje de amor y paz. Es cierto que ningún isleño fue a ver el partido, pero a pesar de ello, “para mí fue, tal vez, el partido más importante de mi vida. Al finalizar nos abrazamos todos muy emocionados”, relató Guillermo Nervi, ex árbitro de la URBA, quien además de jugar, se animó a arbitrar uno de los tres tiempos en las islas junto a Hugo Helguero y Quique Bentham.
Este viaje tuvo su misión, que si bien no vio sus frutos ese jueves donde el sol salió en el momento que la ovalada empezó a repiquetear, pudo verse el día después cuando en el editorial del periódico local “Pengüin News” , su director John Folley, reflexionaba acerca del paso de Rugby Sin Fronteras por las islas y se preguntaba si los isleños no deberían hacer lo mismo que el Papa Benedicto XVI al recibir y bendecir a la Fundación.
Es difícil describir con palabras lo que fue este “Máster de Emociones”, pero es claro lo que simbolizó ésta cruzada para los 20 integrantes que se embarcaron hacia las islas, buscando que no existan más guerras, que prevalezca el amor y la unión: “nada vale en esta Tierra la vida de nadie” .
“Las tierras son de todos”
“En el cementerio de Darwin tuve un encuentro “celestial” con mis 649 compañeros enterrados allá. Los abracé a todos contra la turba y se me aparecieron los que enterré y los que no conocí. Y no estaban mal, estaban bien. Me dijeron que las tierras son de todos. ¿O cuando vamos al Coliseo Romano nos sentimos mal porque son italianas y no argentinas? Son de todos. Como también nuestro obelisco, es de todos. ¿Hace falta matar para tocarlo y disfrutarlo?. Me dijeron que ellos murieron para que no haya más guerras y esperan que ese mensaje se difunda. Murieron con valor y cumplieron con su deber. Pero nuestro deber es que no se repitan muertes como esas”. Alejandro Diego, veterano de guerra.





