El rugby, un símbolo de unión en Malvinas


Los viajes a las Islas Malvinas fueron sin dudas los eventos más emblemáticos de los inicios de la Fundación. Con ellos no sólo nació este sueño llamado Rugby Sin Fronteras sino que fueron el disparador para dar un mensaje de paz, amor y encuentro a todo el mundo, demostrando que el deporte está por fuera de cualquier situación política, económica o social. En las Islas hubo una guerra y eso no lo podemos cambiar. Pero lo que sí podemos hacer es que nuestros hijos no hereden nuestros errores. Por eso, el 13 de marzo de 2011 volvimos por tercera vez a Malvinas y jugamos un nuevo partido allí, con el fin de crear a través del rugby una acción de paz y unión entre ambos pueblos.
La situación no era la más favorable para la delegación de Rugby Sin Fronteras debido al contexto político en las Islas, pero el sentido del viaje lo íbamos a encontrar en los más chicos que pasaron a ser nuevamente el punto de inflexión: “Antes que naciéramos, hubo una guerra y ellos (por Rugby Sin Fronteras) vinieron porque no quieren más guerras” expresó uno de los jóvenes isleños.
“Fuimos a hablar con el gobernador y nos dijo que le parecía muy bueno lo que queríamos hacer, pero que los isleños no lo apoyaban y él no podía apoyarnos, pero mandó a su hijo a jugar con nosotros” expresó Juan Bautista Segonds.
Por su parte, otro integrante de la delegación, Mario Kohan indicó que “en las Islas fuimos verdaderos hermanos sin fronteras con un denominador común: el rugby como mensaje de unión y paz. Y la importancia de perseverar en el camino de construir un mundo mejor, convencidos de que esos son los valores que nos deben regir”.
“Los niños de Malvinas, con sus sonrisas y espontaneidad nos dijeron: “Nunca nos imaginamos a los argentinos como los vemos a ustedes, nunca creímos que un grupo de rugbiers cruzara el Atlántico y quisiera jugar con nosotros. ¡Gracias por haberlo hecho!, ¡jamás los olvidaremos!. Javier Ortiz, integrante de la delegación.
“La consigna siempre fue la pelota de rugby. Y a través de ella poder lograr nuestro objetivo: jugar el deporte que tanto nos gusta, sin importar el resultado ni el rival y jugando para divertirnos. Sabiendo que con este esfuerzo tal vez podamos ayudar a construir ese puente con las Islas Malvinas, donde ya hemos puesto el primer ladrillo”. Máximo Palma, integrante de la delegación.